lunes, 24 de diciembre de 2007

Una nueva Navidad

Todos los que me conocen saben cuánto me gusta la Navidad. He identificado algunas razones por las cuales ésta es mi fiesta preferida:
1. Porque mi mamá está siempre de buen humor.
2. Porque me invade un espíritu de donación desinteresada que no desaparece hasta que mi cuenta queda en números rojos.
3. Porque mamá todos los años nos regala una pijama nueva para recibir la Navidad.
4. Porque pido cosas al Niño Dios con la seguridad de que me las traerá.
5. Porque hasta los que se encuentran más alejados de Dios, se reúnen en torno a una fiesta unívoca y profundamente cristiana.
Lógicamente, los que me conocen también sabrán que para alguien como yo pasar unas fiestas navideñas lejos de casa, de la familia y de la vida misma, puede llegar a significar un horror. Pero este año, que me toca vivir la Navidad en España, no ha sido así.
Porque este año no tengo pijama nueva, pero Alejandra tiene un lindo monito rojo con un muñeco de nieve pintado en el pecho; porque ahora soy yo la que está de buen humor, cantando aguinaldos venezolanos, para que Ale lo note; porque hubiéramos podido dejar la cuenta en cero comprando los regalos del Niño Jesús de Alejandra, aunque no fue necesario, y porque Dios me recordó que el año pasado el Niño Jesús me había traído algo que no le pedí, pero que Él sabía que yo necesitaba: una hija.
Este año mis navidades están completas porque nos hemos reunido en torno al Nacimiento junto a Alejandra.

miércoles, 14 de noviembre de 2007

¿Por qué no te callas?


No me gusta hablar de política. Y no es porque no tenga una posición, o argumentos de peso; es por la alternativa única de todo venezolano cuando toca estos temas: o la triste sensación de derrota, o la falsísima e irreal esperanza del cambio. Así ha transcurrido la cuota de mi adultez que ha estado enmarcada por el gobierno del Presidente Chávez.
Entenderán entonces que no puedo dejar pasar el publicitado hecho que protagonizó el Rey de España, en el momento en el que encarnó las expectativas de casi todo venezolano. "¿Por qué no te callas?", oí la frase y me sentí políticamente triunfadora, algo que no había sentido nunca en los tiempos que me ha tocado vivir. Como siempre, uno espera más... me preguntaba que si, ya que el Rey había roto el protocolo y las formas diplomáticas, no podría completar las ambiciones del pueblo oprimido y asestar un tortazo al guapetón de barrio de Chávez. Mucho pedir, ¿no?

sábado, 10 de noviembre de 2007

Una, Santa, Católica y Apostólica


El sábado pasado fue el bautizo de Alejandra. Y por supuesto, en unas condiciones muy particulares: con una pequeñísima cuota de la familia, con un sacerdote apenas conocido y con unos amigos -muy buenos- recién hechos, ni pensar en los de toda la vida. Sin embargo, esas condiciones me sirvieron para pensar en lo más importante del evento: Alejandra se hacía parte de la Iglesia, la de siempre, la fundada por Cristo hace todos los años; la de hoy, de todos los domingos; la prometida para toda la eternidad. La antiquísima iglesia del siglo XIV nos hizo un grandiosos marco, con sus paredes de piedra, con su pila bautismal, con su retablo casi celestial. Ocasión para agradecer la suerte de tener familias cristianas, y para querer ser, aunque sea, un poquito parecidos a nuestros papás.
El día, maravilloso, no podía terminar de otro modo: en medio de la conversa salió de nuevo el tema predilecto de los mirones: "la paternidad controlada", que si hoy ya no se pueden tener tantos hijos, que si es una irresponsabilidad, que si basta con dos, que si la pareja tiene que darse un tiempo antes de los hijos... ¡Qué vigencia tiene el mensaje de la Iglesia! Lo mejor de todo fue cuando mi amiga, con entusiasmo y como si aquello no le tocara en lo absoluto, cerró la conversación diciendo sonreída: nosotros somos siete hermanos. Bendita generosidad.

domingo, 21 de octubre de 2007

Visitantes y forasteros


No hay duda de que nuestra estancia en Pamplona ha estado definitivemente llena de compañías. Unas más estables, otras más bien errantes. Los viajeros que han pasado por nuestra casa han sido muchos, de los más diversos "niveles relacionales": una ex compañera del trabajo de armando, un exalumno mío, el novio de la excompañera, tres amigos de mi hermana (ahora, amigos nuestros), mi amiga de la universidad... y pare usted de contar... Luego, la familia: la hermana de armando, la prima de armando, mi mamá y los papás de armando. No hace falta aclarar que los abuelos vinieron con el fin principal de conocer a Alejandra; de ahí que se hayan quedado por estos lares un poco más que el resto.
Es obvio que las visitas siempre implican ciertos cambios en la rutina, pero no quisiera pensar ahora en eso. Prefiero reconocer -como me decía mi amigo peruano el otro día- que nuestra estadía en Pamplona ha estado convenientemente acompañada. No nos podemos quejar: hemos traído una sucursal de nuestra vida en Venezuela a nuestro pequeño hogar pamplonica. Y con las visitas hemos aprendido mucho, y hemos descubierto más: la inmensa generosidad de quien viene preocupado por nosotros, a hacernos compañía, a colaborar con nuestra economía, y a dejarnos buenos ratos. Alejandra ha sido la reina de la parranda, todos han venido con regalos, con afecto y con mucho sabor venezolano, para que sepa, desde ya, cuál es su verdadero hogar.
Además de las muchas visitas, también hemos descubierto "la grandeza de los países de sur"... jijiji. Nuestros amigos argentinos y uruguayos nos han brindado una atmósfera cálida en la que pasar nuestros días en Pamplona. Verdaderos amigos, enviados por la Providencia, que nunca abandona. De ellos hemos recibido muestras de la verdadera solidaridad, esa que pasa de ser una promesa de aliento, y se convierte en hechos: en chivas para alejandra, en visitas al hospital, en invitaciones a comer, en integrarnos a su vida muy generosamente.
Esta entrada me ha salido un poco cursi... pero no me queda más que agradecer a tanta gente y con ello, terminarme de hundir en el viscoso pantano de la cursilería.
Para aderezar, pongo una foto de los argentinos (y un par de uruguayos) comiendo arepas en casa. Todo, manufactura de la señora Olga, que nos hizo el favor de dejar bien paradas las arepas, el queso blanco y las caraotas.

viernes, 12 de octubre de 2007

De madres, hijas y familia


Tanta ausencia no responde a otra cosa que al nacimiento de mi hija: Alejandra. Y la extensión de la ausencia se debe también a que estaba esperando que se me ocurrieran las mejores palabras, las más maravillosas que pudieran contar con cierta fidelidad todo lo que he vivido. Evidentemente, no lo he logrado. Aunque cada minuto de mis días con Alejandra están llenos de especialísimos afectos, no logro decirlo de la mejor manera. Así que voy a continuar con el blog y con la vida, y voy a reservar, sólo para mí, en mi corazoncito, las miradas de Alejandra, la maravilla que es el hecho de que me reconozca, el temor cuando la escucho llorar y no sé qué quiere, la alegría de verla tener un pequeño avance: descubrir que ahora se agarra de nuestros cuellos y nuestros brazos, como si nos abrazara; reconocer que es capaz de hacer un puchero, con el labiecito inferior; percatarnos de que ahora nos sigue con la mirada, y que pone cara de que nos reconoce; y disfrutar con cada una de las muequitas y gestos que hace a cada rato.
Alejandra es deliciosa. Esa es la palabra que mejor expresa lo que siento. Me llena los sentidos, todos, y me hace explotar el corazón, de tanto sentir, de tanto querer. Es más de lo que pueda decir, ya lo advertí.
Bienvenida, Ale.

sábado, 8 de septiembre de 2007

Un hermanito

El otro día venía de mi curso de preparación al parto en la Villavesa (extraño nombre con el que los pamplonicas llaman a los autobuses). Sentada en el bus, hice una amiguita. Ella viajaba con su mamá, que se quedó con su hermanito -Álvaro- en una zona reservada para los cochecitos. Mi amiguita se sentó a mi lado, luego de que la ayudara a subirse al asiento. Traía una mariposa, y me veía con cara de simpatía.
- ¿La hiciste tú? -le pregunté.
- Sí -me explicó con detalle-, éstas son las orejas, y ésta, la nariz, esto... mmm... los mrsctchgs -casi regurgitó mientras señalaba un saquito arriba de la cabeza.
Me miraba con cierta curiosidad. Dada la magnitud de mis dimensiones, me atreví a preguntarle:
- ¿Sabes qué llevo aquí adentro? -dije señalando mi panza.
- Sí -me dijo-, ¡un hermanito!
Qué cosas ¿no? Cómo casi todo depende de lo que ha vivido cada cual...

miércoles, 5 de septiembre de 2007

Imbéciles



"¡Imbéciles!", grité con todas las ganas al grupo de "jóvenes" españoles que jugaban a empujarse frente al Burger King del que salíamos mi mamá, Armando y yo. Con su jueguito me empujaron y casi me tiran al piso. Eso no es una tontería, sobre todo cuando se tienen 38 semanas de embarazo y una barriga de importantes magnitudes. En todo caso, en esa delicada expresión que les propiné mientras los veía con rabia, se concentraba toda la indignación que se me ha acumulado desde que llegué a España y he podido conocer de cerca la actitud de los jóvenes (y los no tan jóvenes) españoles. Me sorprende cómo esta generación ha crecido habiendo olvidado el tan cercano sufrimiento y la carencia de medios que ha vivido España. Los autobuses están repletos de "adolescentes" de 26 años jugando a empujarse, montando los pies en los asientos, amanecidos de una noche de botellón, vociferando groserías y malas palabras y sobre todo, con actitud soberbia, retadora, ante una sociedad que los acepta y los estimula. Los niños gritan a sus padres, y los verdaderos adolescentes andan en grupetes, fumando quién sabe qué y perdiendo el tiempo en cualquier actividad poco productiva. De las únicas dos personas de quienes he recibido la cortesía de un lugar para sentarme en el autobús, lo único que puedo decir es que son MUJERES de más de 40 años. Es increíble lo extendido que está el método de "mirar para el techo, o por la ventana", para no ver las condiciones de quienes están de pie en el autobús, por si acaso la conciencia les obligara a cederles el lugar. Ni qué decir de dejarte pasar delante, sólo por el hecho de ser mujer. La palabra "permiso" REALMENTE no existe. Nadie sabe lo que significa... en el mejor de los casos tienes que decir -con fuerza- "¿va a salir?" y eso significa "quítese, que me bajo". Ni hablar de los empujonazos, como consecuencia de la inexistente fórmula.
En esta sociedad se considera un derecho casi todo. Y se considera un derecho exigir el derecho de mala manera. Creo, sinceramente, que la solución no es aprobar y aprobar mecanismos y leyes para amortiguar la mala educación -asientos reservados en los buses, leyes que protegen a los niños de padres agresores, luego, leyes que protegen a los padres de niños agresores, leyes que protegen a las madres trabajadores, y luego, leyes que protegen a los patronos de madres trabajadoras, subsidios para guarderías, para el permiso postnatal, para la lactancia, y para reservarte el puesto por tres años si quieres quedarte con tu hijo...-. Leyes agresoras que no son más que la respuesta a unas instituciones que no quieren pensarse humanamente sus problemas, reconocer que hay que encontrar al hombre para poder ordenar la sociedad. Es mejor lo pragmático, la cara de hombre moderno... de hombre libre, que no es presa de tradiciones, ni dogmas, ni principios... ¡imbéciles!

martes, 21 de agosto de 2007

Agente libre


Hace ya seis meses que estamos en Pamplona. Han sido días y días de difícil adaptación. Sobre todo por el clima, que dista mucho de nuestro siempre sonriente trópico. Ahora estamos a menos de un mes del nacimiento de Alejandra, viviendo un extrañísimo verano, con brisa fría y bastantes días de lluvia. Desde hace una semana mi mamá nos acompaña, prevenida al bate, por si acaso se adelanta el parto. Mis suegros llaman recuerrentemente "a ver si ya ha pasado algo". La matrona, como buena española, nos dice que no nos aceleremos, que se nos va a hacer muy larga la espera si empezamos desde este momento... Quién sabe, en estos tres meses de tratar -¡sin ningún tipo de éxito!- de que Alejandra se mueva cuando le decimos y de que se quede quieta cuando se lo indicamos, me he convencido de que desde ya es un "agente libre" y de que nacerá el día que ella quiera. A ver cuándo "le apetece", como dicen los españoles.
Mientras tanto, yo trato de concentrarme en el trabajo de investigación. Pero la verdad es que ya estoy demasiado metida en el plan de la maternidad, y casi no puedo hacer nada. No por el peso de la barriga, ni por los deprimentes días de lluvia, sino por las ansias de conocerla, de verla, de ponerle toda la ropita que nos han mandado, y de empezar a vivir una vida de mamá.

viernes, 18 de mayo de 2007

Todo es verdad


Han pasado ya cinco meses desde concebimos a nuestro bebé. Han pasado unos pocos menos desde que nos enteramos y tan sólo tres desde que estamos en Pamplona. Hemos sabido que quien habita en mi viente es Alejandra, porque se ha dejado ver en la "ecografía" y porque recurrentemente brinda para hacerse conocer. Las cosas van muy bien. Mi esposo espera con una ilusión increíble el nacimiento de la segunda mujer de su casa, y le habla a todo momento a Alenjandra, quien -segura estoy- ya ha hecho una conexión especial con su papá.
La distancia ha sido muy particular. Yo no he parado de extrañar cada pequeño detalle de mi vida en Caracas, pero en general hemos podido vivir una experiencia maravillosa de acompañarnos y querernos. Parece tontería, pero estando los dos solos (y alejandra calladita, en la barriga) la pasamos muy bien. Nos reímos como locos, de cualquier cosa que recordamos o que se nos ocurre. Consentimos a Alejandra en la barriga, sin pudor, sin pena. Y nos apoyamos en silencio cuando hace falta, con paciencia, que aquí sale de sobra, y con amor.
Esperar un bebé es tal cual como lo dice la gente. No hay nada de falsedad, o de romanticismo, o de fantasía en las crónicas de los futuros padres primerizos. Todo es verdad.

domingo, 14 de enero de 2007

un pollo en el horno

Así solía decir mi hermano cuando alguien estaba en estado: "manita, ¿sabes quién tiene un pollo en el horno?"... Yo gritaba con cara de gran chisme "Quiéeeeeeennnnnn" y él me decía: "Fulana", o "mengana", para pasar a dejar datos de si metió la pata, si tenían tiempo buscando y no podían, si ni siquiera sabía quién era el padre...
Resulta que ahora nosotros dos tenemos un pollo en el horno. Vamos a ser padres. Y lo cierto es que los tres días que han transcurrido desde que nos hicimos la prueba de la gonadotropina coriónica, y salió positivo, han sido realmente particulares. Aunque debiera, no me voy a detener en las incontenibles lágrimas de felicidad de mi hermano, de mi mamá, de mi suegro, de mis mejores amigas y de los muchos que sin pedir explicaciones se han alegrado de que Dios nos haya bendecido con un hijo.
En este preciso instante estoy pensando en quienes nos han dicho directa o indirectamente que "estamos locos" por salir embarazados, o quienes le han dicho a mi esposo -con tono de reclamo- "tú te lo buscaste", cuando nos ven un poquitico asustados.
Tener una vida en camino es maravilloso, ser parte del inmenso milagro de la creación de una vida, es sencillamente increíble. ¿Asusta? sí; ¿da miedo? seguro; ¿te provoca sacar cuentas? ¡claro!; ¿te preocupa lo que vendrá? ¡cómo no! Pero no tengo duda de que la vida misma nos premiará (sin merecerlo) la generosidad que temerosamente hemos tenido con ella. Tampoco tengo duda de que la primera cuota de ese premio, es el positivo que de pronto aparece de la nada, sin avisar.
No es mentira que seamos dos locos con suerte: nuestra corta vida juntos ha sido una increíble sucesión de hechos afortunados, casi milagrosos. No tengo duda de que éste es uno de ellos, y el primer punto de una larga y feliz cadeneta.
No me arrepiento de estar abierta a la vida, ni siquiera me hace dudar las caras de quienes nos objetan como si fuéramos dos estudiantes de bachillerato que "han metido la pata". No me arrepiento tampoco de haber convencido a mi esposo de que estuviera también abierto a la vida, sin entender profundamente el porqué de actuar así. La verdad es que no me parece injusto pensar en el premio que Dios tiene para nosotros.

domingo, 7 de enero de 2007

Preparativos

Estamos preparando nuestro viaje a Europa. Es un asunto muy raro: a pesar del nombre de este blog, solemos ser demasiado planificados. Dios mediante, el 12 de febrero viajaremos a Pamplona, para que yo pueda hacer el doctorado en la Universidad de Navarra. Armando tiene sus planes. Ya veremos qué tal...